En Barcelona, las temperaturas se acercan ya a los 20ºC. Nuestros queridos guiris van en manga corta y sandalias, mientras los locales aprovechamos cualquier rayo de sol para coger un poco de tono y volver a sentir ese calorcito en la piel. Ya es “temps de flors” en Girona y hace ya varias semanas que ha empezado la operación bikini. Efectivamente, todos son síntomas inequívocos de que el verano se acerca. Hurray!
Apuntando al verano, desde el castillo de Begur
Cada verano hay alguien que me pregunta por las mejores calas y pueblos de la Costa Brava. No es una ciencia exacta, realmente todas son preciosas, pero es cierto que hay algunos lugares que no debes perderte si visitas algún día la Costa Brava. Por eso, hoy comparto mis playas y pueblos recomendados en el Empordà, la “Toscana catalana”. He intentado recopilar un poco de todo: calitas pequeñas, playas grandes, pueblos con encanto, grandes centros festivaleros, lugares tradicionales, monumentos… *
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MIS RECOMENDACIONES EN LA COSTA BRAVA
PALS Y PERATALLADA
El pueblo de Pals és de visita obligada en cualquier escapada a la Costa Brava. Pequeño y medieval, os enamoraréis de Pals en seguida. Debéis dejar el coche abajo y subir al casco antiguo andando por sus callejuelas llenas de flores y arcos. Pals es un buen lugar para tomar un helado o descansar en una terracita.
Paseando en Pals, cuando éramos jóvenes… ¡Era nuestra primera escapada en coche!
Si estáis por allí a la hora de comer, mi recomendación es el restaurante Can Padrés 2, entre Pals y Regencós; especialistas en pollos a l’ast. ¡Los mejores que he probado en mi vida! Cada verano voy al menos una vez expresamente para comerlos, con eso os lo digo todo.
Cerca de Pals se encuentra Peratallada, otro pueblo chiquitín y encantador de atmósfera medieval. Merece la pena pasearse un rato por él.
BEGUR
Begur destaca por su castillo en lo alto de un monte desde el que hay buenas vistas de la zona. Las playas de Begur son de las más bonitas para mi gusto, pero también de las más turísticas por lo que es difícil plantar la toalla en agosto. Especialmente recomendables: Cala Fonda y Aiguablava.
Vistas desde el castillo de Begur
Cala Fonda es una pequeña cala que, como su nombre indica (en catalán), es muy profunda; en cuanto pones el pie dentro del agua, te cubre un metro. Por eso, no es una buena opción si vais con niños, con personas mayores o que no sepan nadar bien. Hay un buen tirón de escaleras para bajar hasta la cala, y eso hace que menos gente quiera ir. Agua muy fresca y transparente porque no es una playa de arenas, sino de pequeñas piedras.
EL GR DESDE PLAYA CASTELL (PALAMÓS): S’ALGUER, CALA CORB Y CALA ESTRETA
Cala Castell es una de las playas más famosas y tranquilas de Palamós. Bastante grande, de arena, ideal para ir con niños. Pero lo interesante de ir a Cala Castell es poder andar por el Camino de Ronda (GR) y ver tres calas espectaculares: Cala Corb, Cala Estreta y S’alguer.
Mirando al mar, desde Castell hacia la derecha (sur) llegaréis en 5 minutos a un preciosísimo y pequeñísimo pueblo de pescadores, S’Alguer. ¡Imprescindible!
El diminuto pueblo de S’Alguer
Desde Playa Castell hacia la izquierda (norte) iréis a Cala Corb y Cala Estreta en apenas 30 minutos andando. Cala Corb y Cala Estreta, dos calas a las cuales sólo se llega andando entre pinares y acantilados espectaculares. El camino de ronda está totalmente señalizado, es muy sencillo y permite ver el auténtico paisaje mediterráneo de la Costa Brava. Es un camino habitual y conocido y, a pesar de que hay quien lo hace en chanclas, lo mejor es ir calzado con zapatillas.
Cala Corb desde el GR. Se puede bajar por unas escaleras.
Un baño en Cala Corb
Cala Estreta
L’ESCALA – EMPÚRIES
Famoso por sus anchoas, L’Escala es uno de los pueblos pescadores más importantes de Cataluña. La tradición, la tramontana y la gastronomía son sus características principales. Situada al sur del Golf de Roses, l’Escala ofrece turismo de calidad, familiar y tranquilo. Es una zona más natural y menos masificada; para mí, un buen lugar desde el que moverse por L’Empordà.
Cala de la Creu, L’Escala. Andando por el paseo que va de L’Escala a Sant Martí d’Empúries
Junto a L’Escala, está Castelló d’Empúries donde llegaron los griegos a la Península Ibérica hace miles de años. Todavía hoy se conserva el antiguo muelle griego donde atracaron por primera vez. Desde L’Escala sale un paseo peatonal (y bicis) que va hasta Sant Martí d’Empúries, un pueblo encantador.
Sant Martí d’Empúries
Justo en Castelló d’Empúries se encuentra el Hostal Spa Empúries, un hotel fabuloso y tranquilo frente la Cala del Portitxol. Si buscáis una escapada relajada y muy natural, en el Hostal os tratarán de maravilla. Además, la Cala del Portitxol es perfecta para ir con niños: arena fina, poca profundidad, con un pinar muy cerca para disfrutar de la sombra y sin tráfico de coches en los alrededores. Podéis leer mi crónica completa sobre el hostal en este otro post.
Hostal Empúries frente a la Cala Portitxol
En breve publicaré otro artículo con recomendaciones específicas para L’Escala, a raíz de nuestra escapada un fin de semana de abril.
LLAFRANC Y CALELLA DE PALAFRUGELL
Llafranc y Calella de Palafrugell son otros dos pueblos pescadores con mucho encanto, situados uno junto al otro. Calella es famosa por sus habaneras en verano y Llafranc es un buen lugar para ir a cenar una noche de verano. En Llafranc algo muy recomendable es subir en coche hasta el Far de Sant Sebastià, un faro con unas vistas espléndidas. La carretera sube una montaña e incluye varias curvas, pero merece la pena.
Las barcas de pescadores de Llafranc
EMPURIABRAVA Y PLATJA d’ARO
Empuriabrava y Platja D’Aro son los lugares habituales de veraneo de los habitantes de la provincia de Girona y Barcelona. Aquí no hay pequeñas calas sino extensas playas de arena para jugar a volleybol, a palas o tumbarse con espacio. Si os va la marcha, tanto en Platja D’Aro como en Empuriabrava encontraréis muchísimas opciones discotequeras, bares, heladerías y todo tipo de comercios.
MONASTERIO DE SANT PERE DE RODES
Al norte, en el Cap de Creus, se encuentra el Monasterio de Sant Pere de Rodas (siglo IX-XI) que merece la pena visitar y además tiene unas vistas impresionantes. Sant Pere está cerca de Cadaqués, posiblemente, la población más famosa de la Costa Brava gracias a Dalí y a sus casitas blancas de postal. No os lo creeréis, pero todavía no he estado nunca en Cadaqués… Las curvas, la distancia y la cantidad de gente que hay han sido siempre buenas excusas para mí. Intentad ir a Cadaqués fuera de temporada de verano – ya me contaréis.
Sant Pere de Rodes
CANYELLES PETITES – ROSES
No podía faltar en la lista, la playa a la que voy más habitualmente. No tiene tanto encanto como las otras listadas en este post, pero es una de las más cercanas a Olot (donde paso siempre parte de las vacaciones de verano) y hay poca gente (la foto es de pleno mes de agosto para que os hagáis una idea). Además, queda arresarada de la tramontana, por lo que casi siempre suele hacer buen tiempo. Es una cala tranquila y muy familiar. Perfecta para ir con niños.
Cala Canyelles Petites, cerca de Roses
Cómo ir de Barcelona a la Costa Brava
- COCHE: alquilar un coche es lo más recomendable para que puedas ir a diferentes pueblos y playas y moverte a tu aire. Los descritos en este post son pueblos pequeños y puedes ver varios en un solo día. Pero necesitas moverte en coche.
- AUTOBÚS: La compañía de buses Sarfa conecta Barcelona y la Costa Brava. El trayecto es muy largo porque va parando en varios pueblos, pero si no queréis alquilar coche desde Barcelona es una buena opción. Todos los buses salen de la Estación de Autobuses del Nord. A modo de ejemplo, un billete de Barcelona a L’Escala cuesta 20 euros y el trayecto dura 3 horas.
- TREN: El tren es una mala opción para llegar a la Costa Brava. Podéis llegar a Figueres o a Girona pero desde allí necesitaréis coche o autobús para acercaros a los pueblos costeros.









Piran es uno de los pocos pueblos costeros de Eslovenia. El ejemplo más claro de las playas en espigones. Piran se caracteriza por un centro histórico en forma de punta, precioso visto desde el aire o algún punto alto. Todo su paseo marítimo dispone de escaleras para bajar al mar y darse un baño. Un lugar perfecto para tirarse de cabeza, como si estuviéramos en una gran piscina; sólo que estamos en realidad a mar abierto. Piran está muy cerca de Koper, pueblo turístico costero famoso por sus palacios y canales (como una pequeña Venecia). Como no disponíamos de mucho tiempo, teníamos que elegir entre Koper y Piran y, al preguntar a los locales, nos recomendaron Piran, sin dudarlo. Para visitar Piran, a menos que se disponga de un permiso para aparcar en los hoteles del centro, hay que dejar el coche en las afueras del centro histórico. Hay un par de parkings grandes (de pago) y desde allí se puede tomar un bus lanzadera (gratuito) hacia el centro o andar unos 15min.
Porec es uno de los pueblos costeros más conocidos de Istria. Más tranquilo que sus vecinos Rovinj y Pula, Porec tiene su encanto en sus casas de colores y multitud de playas en los alrededores. Tras dar un paseo por el centro, fuimos a la Oficina de Turismo para recoger un mapa de las playas y saber cuáles eran mejores para un baño. Nuestra primera parada fue la playa de Brulo. Fácil acceso, aparcamiento gratuito en la calle y a cinco minutos de la playa. En Brulo no había playas de arena, sino rocas naturales y espigones creados especialmente para dejar la toalla y darse un chapuzón. La zona de playa es peatonal y está rodeada de un gran pinar, ideal para los que quieren sombra. Ojo con las toallas en los espigones, la marea suele subir un poco, por lo que es fácil que un par de horas tengamos que desplazar la toalla para no mojarnos. Agua limpia, cristalina y a buena temperatura. ¡Ese baño en Brulo nos sentó de maravilla!
Al sur de Istria, más allá de Pula, se encuentra el Parque Natural de Premantura. Se trata de una reserva natural bastante extensa, ideal para los fans del senderismo y la naturaleza en estado puro. Hay que pagar entrada (por coche) y todos los caminos dentro del Parque son naturales, sin asfaltar. Por eso, llegar hasta la orilla del mar puede llegar a ser pesado y eterno, los coches apenas pasan de los 20km/h. Eso sí, es un lugar muy turístico, cosa que le quita encanto. Tuvimos la mala suerte de ir en un día muy ventoso, por lo que no pudimos bañarnos. Pero sin duda, en un día tranquilo el mar está espectacular! “Un auténtico paraíso natural” nos avisó Silvano de Villa Visnjan.






