Gracias, Señor Juan


Todavía hay una esperanza en este mundo.
Y la mía se llama Juan.

Esta mañana he ido a la formación de Google Adwords en moto (hoy lo del Adwords me lo salto; pero queda pendiente un post interesante). Iba un poco despistada buscando el número 208 de la calle Borrell y no me sobraba mucho tiempo, así que, con la cabeza en otra parte, he aparcado la moto donde he podido y he salido a buscar el Hotel donde se hacía dicho curso.

El cursillo ha sido súper interesante y durante 7 horas he estado plenamente concentrada en entender todas esas estrategias de web marketing que eran nuevas para mí. A las 6 en punto salía por la puerta del Hotel Zenith. Como siempre, para ganar tiempo, he buscado las llaves de la moto en el bolso para ir preparándome. El móvil, los kleenex, la agenda, el boli de regalo de Google, unas llaves…. vaya, eran las de casa… Nada, ni rastro de las llaves de la moto. Sudor frío. Me paro y vacío el bolso. Tienen que estar. Niente di niente. Mierda. Mierda!!!!! Las llaves de la moto!!!!!! Mieeeeeerrrrrdaaaaaaaa!!!! LA MOTO!!!!! Acelero el paso… Llego donde había aparcado mi nueva SH 125 esta mañana.. y che bellissima sorpresa, todavía estaba allí.

Respiro hondo

Vuelvo a respirar hondo

Respiro Honda (chiste malo)

La moto está pero todavía no hay rastro de las llaves. Encuentro una notita escrita a mano dentro del casco:

Sus llaves las tiene el Sr Juan,
conserje de la portería
de la calle Mallorca nº100.


Giro la cabeza y ahí está la portería con el número 100. Entro. Un hombre mayor, delgadito, con pelo blanco y gafas responde con el nombre de señor Juan. Me sonríe, me da las llaves y me dice que se las encontró puestas en el candado, mientras estaba barriendo la acera.

Me pregunto por qué no hay más Señores Juanes en el mundo. Sin duda, todo funcionaría mejor.

PD. Mañana compraré una cajita de bombones y se la enviaré al señor que me demostró que en el mundo todavía hay gente buena. Seguramente, mi SH 125 también lo hubiera hecho.