Düsseldorf, primer viaje de negocios

Más allá de los Alpes y de la Selva Negra, tocando con Holanda, existe Düsseldorf, una ciudad alemana dónde, como en los demás sitios alemanes, se comen Bratwurst y se bebe cerveza. Ah, y donde a estas alturas de septiembre ya hace un frío impresionante: 8 grados por la mañana (y yo que pensaba llevarme sandalias…).


Me sentó bien volver a mi Alemania. A pesar de estar a más de 400km de mi querido Lübeck, en Düsseldorf me sentí como en casa: la Deutsche Bahn siempre tan puntual, Sparkasses por todos lados, tranvías que cruzan sin avisar, salsichas enormes de todos los sabores, Beck’s, patatas y Sauerkrauts, mesas de madera donde te sientan a cenar con gente que no conoces, alemanes borrachos cantando por la calle… y ese idioma tan “raro” y tan sabio a la vez 🙂

Mis neuronas alemanas volvieron a la actividad durante cuatro días y, a pesar de que el “oui” y el “d’accord” estaban demasiado presentes en mi cabeza (y en mi boca), conseguí volver a pronunciar todas esas largas frases y a declinar “a mi manera” un sinfín de palabrejas que ya casi había olvidado.

Pero no olvidemos por lo que estuve en Düsseldorf: para trabajar y vender calcetines. La Feria Internacional Bianual de Protección y Seguridad en el Trabajo fue un éxito rotundo de público y de stands. Nosotros tres (mi tío, mi prima y yo) estuvimos allí dos días intensos, recorriendo los siete pavellones de arriba a abajo, hablando con proveedores, distribuidores y fabricantes de todo el mundo. Con el inglés por delante (seamos francos -y con esto no quiero decir que seamos dictadores; muahahaha qué gran chiste!- mi alemán “de ir por la calle” no da para hacerme entender de una manera rápida y eficaz en una feria técnica y especializada) presenté y expliqué a qué se dedicaba la empresa de mi tío y mostramos los famosos calcetines ignífugos. La gente quedó encantada con ellos e hicimos algún que otro contacto realmente bueno. Al final, balance súper positivo, aunque habrá que esperar si los resultados después de la Feria son igual de buenos. Esperemos que así sea.

En cuanto a mí, este primer viaje de negocios fue absolutamente genial 😀 Una habitación doble para mí solita, todo pagado, turismo por las noches y charlas con el chip inglés y alemán por las mañanas/tardes. Aún así, supongo que el hecho de que todo quedara en familia hizo bastante 😛